Hace dos semanas ya que estoy en el diplomado de Reflexión y Creación Poética de La Poeteca. En estas sesiones además de hablar de lo que nos apasiona, la poesía, también me he reecontrado con una amistad de la universidad y cada día conozco más a los otros compañeros. La vulnerabilidad de compartir textos nos une en un sinfín de nociones y motivos que terminan en esa misma pasión, volver a estudiar es para mí un comienzo de nuevo.
El fin de semana pasado hice un poemario. El impulso que tenía para poder abarcar las temáticas y tópicos que quería plasmar y hacer, de forma poética, un registro y una manifestación que surge del silencio y busca, a su vez, el momento de comienzo de nuevo para mí, digamos, el hacer otro poemario, o seguir trabajando en el mismo, como también, en el lector un atisbo de un surco que está latente.

Entre otras cosas que han pasado en estos últimos días, semanas y casi un mes en el que no escribo es que me saqué una cordal. El dolor era ya desagradable y gracias a la maravillosa profesión del doctor se logró operar y estar libre de sufrimiento. También hubo una Feria del Libro de Caracas en la GAN. Entre otras cosas, fui al cine y algunos cumpleaños y salida a casas de amigos. Enero se está acercando y cada día que pasa las noticias nos dan un panorama más completo.
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